Bienvenida del Presidente

En primer lugar quiero agradecerles la visita a esta página web, que pretende ser un lugar de encuentro para todas aquellas personas apasionadas por la cosmética que, como profesionales o consumidores, pretendan manejar una información clara, fiable y solvente.

Es apropiado comenzar esta carta de bienvenida aportando algunas cifras que ayuden al lector a dimensionar el tamaño, repercusión e implicaciones del ámbito de actuación del colectivo profesional relacionado con la prescripción y manejo de los productos cosméticos en España.

 

Para empezar, cabría destacar que en el mercado español está disponible una oferta de productos que engloba más de 250.000 referencias distintas. Asimismo, el consumidor medio utiliza entre 7 y 9 productos de perfumería y cosmética a diario, y consume entre 28 y 30 productos anualmente. En 2019 el consumo creció por quinto año consecutivo, alcanzando los 8.200 millones de euros y 1.570 millones de unidades físicas vendidas en los diferentes canales de venta: farmacias, supermercados, perfumerías, venta directa, peluquerías y centros de belleza. 

 

Con semejante dimensión, es comprensible que, en varios países latinoamericanos, como Argentina, México, Chile o Perú, la Cosmetología y la Cosmiatría sean disciplinas regladas por los sistemas educativos estatales, alcanzando incluso el nivel Universitario.

En España, lamentablemente, estas profesiones aún no están recogidas en los planes formativos como titulaciones oficiales. Esta situación de ausencia de un programa educativo específico y homologado, en el marco de la formación reglada de nuestro país, hace que, en la práctica diaria, las funciones de manejo y prescripción de productos cosméticos estén siendo ejecutadas por diferentes tipos de profesionales de diversas disciplinas y nivel formativo, sin que exista un conocimiento mínimo unificado ni un marco de praxis exigible para desempeñarlas.

El recientemente estrenado marco legal europeo que regula la fabricación y comercialización de productos cosméticos ha supuesto, sin duda, un gran avance en materia de seguridad, pero sorprendentemente carece de especificidad en cuanto a la clasificación de los productos, no recogiendo ninguna categorización de los mismos y colocando al mismo nivel, por ejemplo, una pastilla de jabón y un cosmecéutico de alta tecnología para uso profesional. Al mismo tiempo, ni esta normativa europea ni ninguna otra estatal o regional explicitan referencia alguna a las capacidades profesionales de quienes van a manejarlos o prescribirlos.

Este indeterminado entorno normativo, junto con los avances tecnológicos y una creciente oferta, tanto en variedad como en complejidad, de nuevos productos cosméticos, está haciendo apremiante e indispensable una especialización forzosa de los profesionales para garantizar al consumidor el nivel adecuado de seguridad, satisfacción y eficacia.

 

Consciente de este reto, hemos puesto en marcha esta Asociación con el objetivo de agrupar a todos aquellos profesionales que, en el desempeño diario de su trabajo, utilizan o prescriben productos cosméticos, para que, entre todos, podamos consensuar, configurar y consolidar esta profesión, definiendo las capacidades y conocimientos de los profesionales que van a desempeñarla, y reivindicar la importancia de un trabajo que agrega valor y mejora el bienestar físico y psicológico de las personas, contribuyendo a reforzar su autoimagen, su comodidad y en última instancia, su felicidad. 

Rubén Hernández  

Presidente AECOSM 

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